Cómo leer una novela compleja: el viaje del héroe
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Ir a la librería o biblioteca, ver un volumen voluminoso, con un título o una trama cautivadora, o firmado por uno de tus autores preferidos, es para muchos lectores sinónimo de compra inmediata. Sin embargo, muchos otros se frenan por el tamaño del tomo, preocupados de que la notable extensión en páginas y la presumible complejidad de la trama puedan dificultar, cansar y hacer la lectura nada placentera. De hecho, ya sea una antigua herencia de las interminables páginas a estudiar durante el período escolar o académico, o que los innumerables compromisos diarios desanimen a afrontar sesiones de lectura prolongada y exigentes, un libro de gran tamaño, aunque intrigante de antemano, tiende a generar temor y no son pocos los lectores que renuncian a su compra o a comenzar su lectura.
En realidad, es un falso problema. Ya hemos visto cómo es posible abordar la lectura en varias sesiones, no necesariamente largas, así como hemos visto cómo retomar la lectura después de una larga pausa. También a nivel de contenido, es posible tener una especie de esquema mental en el que “encauzar” el contenido de la novela, para tener siempre clara su estructura y hacer así la lectura más fluida, más clara, más agradable. Este esquema es conocido como “el viaje del héroe” y no es más que un esquema narrativo arquetípico teorizado por primera vez por el mitólogo Joseph Campbell en el texto L'eroe dai mille volti (1949), luego reelaborado a finales de los años 80 para el cine y la narrativa por el guionista Christopher Vogler.
El viaje entendido como crecimiento
Queriendo partir con una definición simple y de inmediata comprensión, el viaje del héroe describe la evolución de un protagonista que abandona su mundo ordinario para afrontar aventuras en un mundo extraordinario, saliendo transformado. Independientemente de la multiplicidad de las tramas, cada historia puede de hecho ser interpretada como un viaje realizado por el personaje principal, “el héroe”, no solo un viaje estrictamente físico sino también uno interior, que lo lleva a cambiar, madurar y crecer durante el recorrido narrativo a través de una serie de “pruebas”. El viaje del héroe representa, por tanto, un esquema que cada autor puede utilizar como mejor le parezca para contar su propia historia, tanto es así que en la dramaturgia moderna esta estructura se ha convertido en el estándar para garantizar un arco de transformación del personaje que resulte emocionalmente satisfactorio para el público, ya que el lector (o el espectador) es capaz de identificarse con él a lo largo de su camino de crecimiento.
El viaje paso a paso
El viaje del héroe se compone de tres fases principales, cada una de las cuales se subdivide a su vez en “etapas”:
- La Partida (o Separación): el héroe es llamado a emprender su viaje, no sin reticencias, lo que implica una “ruptura” con su vida hasta ese momento y una separación de la cotidianidad y las costumbres;
- La Iniciación (o Descenso): el héroe comienza su camino y afronta desafíos cada vez más difíciles, acercándose al desafío final, durante el cual el héroe se enfrenta a la muerte o a su mayor miedo, para poder “renacer” como un hombre nuevo;
- El Retorno: el héroe regresa a su lugar de origen, no sin un último enfrentamiento que sella su transformación, llevando consigo aquello que lo ha cambiado, en beneficio de su comunidad.
Analicemos en detalle las tres fases, etapa tras etapa.
La Partida:
- El mundo ordinario. El protagonista es presentado en su realidad cotidiana, para poder comprenderlo, crear un sentido de identificación en el lector, entender aquello que buscará y lo que está en juego;
- La llamada a la aventura. El protagonista se enfrenta a un problema o un desafío que altera el equilibrio de su mundo ordinario y deja claro el objetivo final;
- El rechazo a la llamada. Por regla general, la primera reacción del protagonista, que representa una falta inicial de voluntad para abandonar el statu quo y afrontar el desafío;
- El encuentro con el mentor. El protagonista entra en relación con la figura del mentor, un personaje amigo que tiene la tarea de hacerle cambiar de opinión y prepararlo para el desafío.
La Iniciación:
- El cruce del primer umbral. El protagonista ha aceptado el desafío y está listo para afrontar las consecuencias y responsabilidades que ello conlleva. Por regla general, en este momento se produce el paso del mundo ordinario al mundo “extraordinario”;
- Pruebas, aliados, enemigos. El protagonista comienza a encontrar y afrontar las dificultades a lo largo del camino. El grado de dificultad de estas pruebas será creciente, en vista del desafío más difícil e importante. El héroe tiene mayor conciencia del papel que desempeñan los personajes que lo rodean y de los equipos o facciones en juego, lo que garantiza una creciente identificación por parte del lector al reconocer las mismas dinámicas que afronta en la vida (relaciones de amistad, rivalidad, miedos);
- Acercamiento a la caverna más profunda. El protagonista, organizado con sus aliados, se acerca al objetivo (físico o metafórico) de su búsqueda, ubicado en el lugar donde se encuentra el antagonista principal;
- Prueba central. El protagonista se enfrenta al primer choque importante, del cual sale derrotado. Esta derrota representa el momento de crisis del héroe, que, sin embargo, le confiere humanidad a los ojos del lector, garantizando una mayor identificación y permitiéndole renacer más fuerte que antes;
- Recompensa. El protagonista, “resurgido” después de la derrota, adquiere nuevos conocimientos u objetos que resultarán fundamentales para ganar la batalla final contra el antagonista y alcanzar el objetivo por el cual había iniciado el desafío.
El Retorno:
- Camino de regreso. El protagonista desea restablecer el orden y comienza a sentir la falta de su mundo ordinario. Las nuevas capacidades del héroe son puestas a prueba. El desafío final se vuelve inevitable;
- Resurrección. El protagonista afronta su último enfrentamiento –el verdadero clímax de la obra–, del cual sale victorioso gracias a sus nuevas capacidades, no sin antes haber estado nuevamente al borde de la derrota, demostrando definitivamente su cambio, su transformación y su crecimiento;
- Regreso con el elixir. El protagonista, después de haber superado sus debilidades, afrontado cada desafío y haberse transformado en una mejor persona, puede finalmente regresar a su mundo ordinario, llevando consigo el “premio” del desafío (físico o metafórico), en beneficio de todos.
Los compañeros de viaje
A diferencia de las fases, los arquetipos de los personajes pueden ser infinitos, pero pueden reconducirse en líneas generales a algunas categorías codificadas, siete para ser exactos. Analicémoslas.
- Héroe: es el protagonista, llamado a ir en busca de algo, aquel que tendrá el camino de crecimiento más marcado dentro del arco narrativo. Es el personaje con el que el público está llamado a identificarse: cuanto más universal sea el objeto de su búsqueda (por ejemplo, su propia identidad o el amor), más amplio será el abanico de lectores que logrará identificarse con él;
- Mensajero: es el personaje (o el evento) que llama al héroe a la aventura, anunciando un cambio o un desafío que destruirá el statu quo en el que vivía;
- Mentor: es una figura positiva, el personaje que contribuye al crecimiento del héroe. El mentor podría haber sido un héroe a su vez en el pasado y puede otorgar al protagonista objetos o conocimientos que resultarán fundamentales. Sin embargo, solo puede acompañar al héroe, no puede sustituirlo al afrontar el desafío. La relación entre héroe y mentor es la más cargada de valor simbólico, ya que representa el vínculo entre padres e hijos, maestros y alumnos, médico y paciente, divinidad y hombre;
- Guardián del umbral: un personaje neutro o enemigo que impide la entrada al mundo extraordinario. Si es neutro, pide al héroe una prueba de su valor para dejarlo pasar. Una vez superada la prueba, puede convencerse de pasar a las filas de sus aliados. Si, por el contrario, fuera un enemigo, por regla general es un ayudante del antagonista;
- Mutaformas: son los personajes que, a ojos del protagonista, cambian uno o más veces de rol (a veces incluso de aspecto físico), confundiendo y engañando al héroe;
- Sombra: el personaje que representa al enemigo, la fuerza negativa, a veces presente en el mismo lado oscuro del héroe. Es el personaje necesario para que exista el conflicto y es el único capaz de hacer emerger el mejor lado del héroe;
- Embaucador: es el personaje necesario para aliviar la tensión y ofrecer momentos más ligeros dentro de la historia. A menudo no es ni un aliado ni un enemigo, ya que su único objetivo es su interés personal.
El viaje existe desde siempre, incluso a la inversa
Aunque teorizado solo en tiempos modernos, la estructura del viaje del héroe puede aplicarse a prácticamente todas las obras de narrativa, desde la antigüedad sumeria, acadia y clásica (La Epopeya de Gilgamesh, La Leyenda del Nacimiento de Sargón, la Odisea, la Eneida, por citar algunas) hasta nuestros días (como El Señor de los Anillos o Harry Potter). ¿Existen, sin embargo, obras que invierten la estructura del viaje del héroe? De hecho, sí. Si, por ejemplo, miramos la Biblia con ojo literario, para ser precisos el Nuevo Testamento, Cristo representa la figura de un héroe que ya está en el buen camino y su arco narrativo se define por su influencia sobre quienes lo rodean. Su viaje no lo cambia a él, sino que cambia a los demás.
El viaje como mapa (de viaje)
Aunque la estructura de Vogler tiene una aplicación prácticamente universal, la formulación del guionista no estuvo exenta de críticas, ya que fue acusada de provocar un aplanamiento creativo. La objeción surgía de la ecuación según la cual, si todas las obras remiten al mismo esquema, entonces todas son iguales. Fue el propio Vogler quien refutó dicha crítica, declarando que el esquema del héroe no es una fórmula matemática para aplicar rígidamente, sino un guion dentro del cual encontrar inspiración, sin vivirlo como una prisión rígida. Según el guionista, un autor debería conocer el viaje del héroe y los arquetipos y tenerlos en consideración en las fases creativas iniciales para trazar el esquema general de la obra; sin embargo, posteriormente es oportuno dejar espacio a la propia creatividad para añadir, quitar, mezclar las diversas fases de modo que la historia se cuente de la manera más eficaz, para volver al modelo del viaje del héroe en fase de revisión para identificar posibles puntos débiles y mejorarlos. Vogler, además, sostenía que al lector le gusta ser sorprendido, por lo que sorprenderlo con un desafío creativo que subvierta un modelo arraigado y estandarizado habría sido sin duda una idea ganadora. A este respecto, él resumió el sentido de su declaración con una sugerente metáfora: “no hay que confundir el mapa con el viaje. El viaje del héroe es un mapa, el texto es el viaje”.
¿Cómo se puede afrontar la lectura de una novela voluminosa?
Además de definir temporalmente las sesiones de lectura, es posible utilizar un esquema estructural que ayude a comprender la estructura del texto. Este esquema, codificado por el guionista Christopher Vogler, es conocido como el viaje del héroe.
¿Qué es entonces el viaje del héroe?
Es la estructura que identifica todos los pasos que el protagonista de la historia afronta para alcanzar su objetivo.
¿Cómo se estructura el viaje del héroe?
A través de 3 fases (Partida, Iniciación, Retorno), dentro de las cuales hay una subdivisión adicional en 12 etapas (Mundo Ordinario, Llamada a la Aventura, Rechazo a la Llamada, Encuentro con el Mentor, Cruce del Primer Umbral, Pruebas Aliados y Enemigos, Acercamiento a la Caverna más Profunda, Prueba Central, Recompensa, Camino de Regreso, Resurrección, Regreso con el Elixir).
¿Qué personajes se encuentran a lo largo del viaje del héroe?
Los personajes pueden ser infinitos, pero existen siete arquetipos: el Héroe, el Mensajero, el Mentor, el Guardián del Umbral, el Mutaformas, la Sombra, el Embaucador.
¿El viaje del héroe solo es válido para textos contemporáneos?
No, aunque teorizado en tiempos modernos, también se aplica a obras clásicas.
¿El viaje del héroe es universalmente aceptado?
Aunque es aplicable a una innumerable cantidad de textos, no han faltado críticas que han acusado a esta estructura de aplanamiento creativo. Vogler respondió a las críticas afirmando que el viaje del héroe es solo un guion, un mapa a seguir; el resto se deja a la creatividad del autor, porque el verdadero viaje es el libro.
References
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